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Musicoterapia

Dominando la ciudad se alzaban las mismas nubes grises que todos habíamos observado durante los últimos dos meses. Ese tono sombrío y lúgubre recorría todas las calles de la capital y las almas atrapadas en su radio empezaban a sentir los efectos de tal acontecimiento. “¡Tan solo dime una buena razón para salir de la cama!”,  refutaba mi hermano a mi estúpido intento de convencerlo a dar una vuelta por el parque, y ¿Quién podría culparlo?  Los arboles habían perdido sus hojas por la falta de luz solar, la gente ya no caminaba como antes; ya no existía una sonrisa que admirar en esta desolada comunidad. De igual forma, había pasado las últimas cuatro semanas circulando la ciudad en busca de un poco de alegría, en busca de una pizca de esperanza que pudiera sacar a todos de sus agradables y aburridos colchones; pero todo intento terminaba igual de fatalista como los anteriores.  Me levanté un jueves por la mañana y abrí las persianas en mi cuarto, esperando com...

Colibrí de plumas negras

...Y recuerdo como los árboles se estremecían al verla. El cielo se llenaba de nubes y tomaba un tono rojizo que, en mi mente retorcida, siempre aludía sangre e ira. Recuerdo su sonrisa picara y demoníaca. Recuerdo sus enormes ojos de ángel y su cabello de sirena veteado de distintos colores. Todos matices fríos, fríos como ella. Era una excepción a la norma, era la única luz sin calor, un fuego helado ardiendo en todo su potencial. Era excepcional. Hipnotizaba mis ojos, levantaba al animal dormido dentro de mi, construía estatuas y monumentos de ella hasta en los rincones mas escondidos de mi mente. Era una necesidad para mis ventanas.  Y, sin embargo, fue de su boca de donde salieron las palabras que se han incrustado en mi cabeza y se han llevado toda la lumbre mi ser. Aquellas tatuadas en mi cráneo que solo la muerte posee el poder...